En alquimia, se conoce como tinta de medianoche a aquella que, con la perfecta mezcla de ingredientes, permite trasferir el pensamiento al papel y, de él, a la vida. Las palabras, arañitas negras sobre nieve inmaculada, pasan a crear una forma, nebulosa, en el fondo de la sala en la penumbras. Y, cuando abres los ojos a la mañana siguiente, aquella niebla mágica que creiste imaginar en la fiebre de la noche se ha convertido en una línea temporal nueva, y tu antigua vida ha desparecido para siempre.
¿No me crees?
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